Debido a su elelvada carga orgánica y su elevado contenido en agua, los residuos orgánicos de cocina representan la fracción con mayor indice de putrescibilidad. Este alto potencial, hace que esta fracción deba manejarse con especial cuidado (por ejemplo, recogiéndola diariamente) para evitar la generación de malas olores y lixiviados.
La fracción orgánica de los residuos de cocina, son pues un recurso valioso para la biometanización, el cual, a menudo es desperdiciado, debido a la baja eficacia en su recolección.
Por otra parte, el sistema de alcantarillado, representa una oportunidad para el transporte de los residuos orgánicos de cocina, previamente molturados mediante los dispositivos de trituración, hacia la estación depuradora de aguas residuales (EDAR) para su co-digestión con lodos, incrementado así la producción de biogas.